Cómo saber si esa mancha de tu pared es una fuga, lluvia o condensación

Respuesta corta
Si la mancha crece siempre igual llueva o no, es fuga de la red. Si aparece o empeora justo tras un temporal, es filtración de lluvia. Si sale moho negro en esquinas frías y empeora en invierno con la casa cerrada, es condensación. Y si la humedad se concentra en el rodapié y el primer medio metro de pared, es capilaridad desde el terreno.
Por qué en Vigo esto se confunde tanto
Vigo ronda los 1.900 mm de lluvia al año, más del doble que Madrid, y con viento del suroeste que empuja el agua directamente contra las fachadas. A eso se suma un parque de vivienda con mucha construcción de los años sesenta y setenta, sin apenas aislamiento en las caras frías, y una humedad relativa alta durante casi todo el año.
El resultado es que una mancha en el techo o una pared que se descascarilla pueden tener cuatro causas completamente distintas, y cada una se arregla de una forma. Tratar una condensación como si fuera una fuga significa picar una pared que estaba sana; tratar una fuga como si fuera condensación significa dejarla corriendo meses hasta que se cae el falso techo.
Comprobación 1: el contador del agua
Es la prueba más rápida y no cuesta nada. Cierra todos los grifos de la casa, no tires de ninguna cisterna y asegúrate de que la lavadora y el lavavajillas están parados. Ve al contador y anota la lectura exacta, incluidos los decimales. Espera dos horas sin usar agua y vuelve a mirar.
Si el número ha cambiado, tienes una fuga en la red interior de la vivienda, sin discusión posible. Si no ha cambiado ni un dígito, la mancha no viene del agua de suministro y puedes descartar de golpe la mitad de las hipótesis. Muchos contadores tienen además una pequeña rueda o estrella testigo: si gira con todo cerrado, hay paso de agua.
Comprobación 2: la relación con la lluvia
Haz una foto de la mancha con el móvil, con algo al lado que sirva de referencia de tamaño, y anota la fecha. Repítelo cada semana durante un mes, marcando los días de temporal.
Si el crecimiento coincide con los episodios de lluvia y se frena en los días secos, el agua entra desde fuera: bajante pluvial partida, canalón desbordado, encuentro de terraza mal sellado o fachada que ha perdido la impermeabilización. Si crece a ritmo constante, llueva o no, apunta a la red de agua o de saneamiento.
Comprobación 3: dónde aparece exactamente
La posición dice mucho. Las manchas en la parte alta de la pared y en el techo suelen venir de arriba: cubierta, terraza del vecino o bajante. Las que se concentran en el rodapié y el primer medio metro apuntan a capilaridad, agua que sube desde el terreno por el muro, muy habitual en bajos y en edificios antiguos de piedra del Casco Vello o de Tui.
La condensación tiene una firma inconfundible: aparece en esquinas y encuentros de paredes exteriores, detrás de armarios pegados a fachada, en el marco de las ventanas y en el techo del baño. Suele venir con moho negro en puntitos, no con una mancha marrón de agua, y empeora en invierno cuando se ventila poco.
Comprobación 4: mojado por dentro o solo manchado
Esta ya requiere equipo. Un medidor de humedad por resistencia dice si el material está mojado en profundidad o si solo tiene una mancha superficial de una filtración antigua que ya está seca. Es la diferencia entre un problema activo y una cicatriz.
La cámara termográfica añade el recorrido: el agua caliente que escapa de una tubería dibuja una línea clara en la pared, y una zona húmeda se ve más fría que su entorno por evaporación. Con esas dos herramientas, un diagnóstico que a ojo es una apuesta se convierte en una respuesta con pruebas.
Qué NO hacer mientras averiguas de dónde viene
No pintes encima con pintura antihumedad ni con impermeabilizante por el interior. Es la reacción más común y casi siempre empeora el problema: el agua sigue entrando, pero ahora no puede evaporarse por la superficie, así que se acumula dentro del muro, empuja y termina levantando también la pintura nueva y parte del revoco.
Tampoco tapes la ventilación. En un baño o una cocina con condensación, cerrar la rejilla porque «entra frío» multiplica el moho. Y no piques a ciegas buscando la tubería: sin haber acotado el punto, lo normal es abrir varios metros y no encontrar nada.
En resumen
- El contador con todo cerrado resuelve la duda en dos horas y gratis
- Si crece con la lluvia, el agua entra desde fuera, no de la tubería
- Moho negro en esquinas frías es condensación, no fuga
- Pintar encima con impermeabilizante empeora casi todos los casos
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